11 de diciembre, 2022

Entre el Nobel de la Paz y "ahí están las masacres".

Por Fernanda Espinoza
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En días anteriores el Presidente López Obrador se sintió profundamente molesto debido a que se nominó a Volodymyr Zelensky (Presidente de Ucrania) como candidato al Premio Nobel de la Paz; cuestionó si no había otras personas y mejores candidatos para este premio. Es increíble el descaro de López Obrador para atreverse a criticar esta situación, porque al día siguiente, en nuestro país, se registraron dos episodios más de violencia: uno en Morelos y otro en Guerrero.

En Morelos asesinaron a una diputada local llamada Gabriela Marín. Este ataque armado fue en el estacionamiento de una farmacia en el municipio de Cuernavaca.

En San Miguel Totolapan, Guerrero se registró una masacre donde 20 personas perdieron la vida, entre ellas el alcalde Conrado Mendoza Almeda y su padre Juan Mendoza Acosta. Este episodio de violencia se da mientras en la región ocurre un enfrentamiento entre grupos criminales: Los Tequileros y la Familia Michoacana.

Una masacre más (que tanta risa le ocasionan al Presidente) donde MORENA está pintando de guinda el país con la sangre que se ha derramado. Y mientras insisten en militarizar al país, la Guardia Nacional demuestra que su presencia en las calles es un fracaso. Estos actos delictivos no han disminuido, al contrario, van en aumento. El discurso de echarle la culpa a gobiernos anteriores (sobre todo a Calderón) se va desgastando cada vez más. El hackeo a la SEDENA desnuda al Ejército y muestra lo debilitada que está nuestra seguridad nacional.

Es delirante que en un país en donde asesinan periodistas y hay balaceras a plena luz del día (en lugares públicos y concurridos), el Presidente considere que tiene la autoridad moral para criticar a quién se la va a otorgar el Nobel de la Paz.

López Obrador está trastornado si piensa que con su "estrategia" de seguridad de "abrazos, no balazos" le está haciendo bien al país. Es ignorante si piensa que el ampliar la permanencia de las fuerzas armadas en las calles es la solución, siendo su sexenio es el más violento de la historia moderna de nuestro país, porque ha dejado que los criminales tomen el control.

Es importante aclararle al Presidente que consentir al crimen organizado no es una estrategia de paz, es negligencia. Vaya ironía si aspiraba a ser candidato para el Nobel de la Paz cuando, al día siguiente, la situación de violencia en el país se encargó de dejarle muy en claro porqué no lo fue.

El timing en la política es sarcástico y resulta hasta cruel.

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Autor

Fernanda Espinoza

21 años. Estudiante de Contaduría Pública. Ciudadana libre con gran amor a mi país.

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