El nuevo gobierno de España dependerá de la división o la unidad de la izquierda

Publicado en Coordenadas el viernes 24, junio, 2016

MADRID – La lucha para conquistar el voto de izquierda en España no tiene precedentes.

Después de encabezar seis gobiernos y ser la fuerza hegemónica de la izquierda durante casi cuatro décadas, el Partido Socialista está a punto de ser desplazado por una nueva coalición liderada por Podemos en las elecciones generales del 26 de junio.

Es un escenario similar al que vivió Grecia en el 2012, cuando Syriza superó al histórico partido socialista Pasok. La agrupación de izquierda asumió el gobierno el año pasado en Grecia, pero aún no está claro que suceda lo mismo en España, donde según las encuestas, la coalición Unidos Podemos está algunos puntos por debajo del Partido Popular del presidente Mariano Rajoy en las encuestas.

Un electorado frustrado por las altas tasas de desempleo, las medidas de austeridad impopulares y los escándalos de corrupción ya puso fin al sistema bipartidista en diciembre, cuando apoyó la entrada de dos partidos nuevos, Podemos en la izquierda y Ciudadanos de centro-derecha, al legislativo.

La fragmentación política que resultó de las elecciones de diciembre dio paso a seis meses de negociaciones infructuosas para formar un gobierno. Ahora, es posible que se repita ese mismo escenario pues las encuestas indican que los socialistas podrían recibir menos votos que Unidos Podemos, coalición encabezada por Pablo Iglesias, un profesor de ciencias políticas que irrumpió en la escena política hace solo dos años como uno de los fundadores de Podemos y que el mes pasado se alió con Izquierda Unida, otro partido de izquierda más pequeño.

La base de Podemos está compuesta por votantes jóvenes y simpatizantes socialistas que se sintieron traicionados cuando el ex primer ministro socialista José Luis Rodríguez Zapatero dio un giro político en 2010 y 2011 que significó la reducción del gasto social y más facilidad para despedir a la clase trabajadora para tratar de disminuir el impacto de la crisis económica.

La fragmentación de la izquierda se ve reflejada en familias en las que los padres se mantienen fieles a los socialistas y los hijos se van con Podemos.

Carlota Aguirre, coordinadora de cursos universitarios de 26 años, dice que se crió en el seno de una familia socialista, pero que ahora apoya a Unidos Podemos. Afirma que los socialistas parecen haber perdido el rumbo, viven de la historia y no aportan soluciones a los problemas actuales del país.

“No han sabido hacer frente a la nueva época ni entender los cambios políticos y económicos que ha sufrido España”, dice Aguirre. “Yo creo que los socialistas viven en el pasado y no son tan socialistas como su nombre indica”.

Su padre Jorge Aguirre, de 57 años, que vota por los socialistas desde que tenía 19 años, dice que ese partido se ha moderado con el correr de los años, y que él mismo vivió ese proceso mientras formaba una familia y trataba de progresar en una empresa energética en la que es hoy gerente de la división de gas natural.

Jorge teme acabar siendo uno de los ejecutivos de clase media acomodada a los que Unidos Podemos les aumentaría los impuestos para restablecer algunos programas sociales eliminados por los gobiernos de Rodríguez Zapatero y de Rajoy en el marco de planes de austeridad.

“Me preocupa fundamentalmente que confundan quiénes son los ricos”, afirmó. “Estamos mejor que otros”, admitió, agregando que eso es producto de su esfuerzo y que le “dan miedo más impuestos”.

Si Unidos Podemos ocupa el segundo lugar, como indican todas las encuestas, y relega a los socialistas al tercer lugar, sería un golpe durísimo para un partido cuyos ex primeros ministros Felipe González y Rodríguez Zapatero contribuyeron a dar forma a la España moderna y democrática surgida en 1978, tres años después de la muerte del dictador Francisco Franco.

“Sería un terremoto político porque la fuerza hegemónica de la izquierda cedería su liderazgo a un partido emergente, una coalición de fuerzas de izquierda”, dijo Antonio Barroso, analista de la organización consultora de riesgos políticos Teneo Intelligence, con sede en Londres.

El Partido Popular, conservador, ganó las elecciones del 20 de diciembre. Obtuvo 123 de los 350 escaños del parlamento, pero no logró suficiente apoyo como para formar un gobierno. Los socialistas quedaron segundos con 90 escaños —el peor resultado de su historia— y no lograron el apoyo de Podemos para formar un gobierno. Fue así que España se vio obligada a convocar nuevas elecciones.

Varios expertos coinciden con las últimas encuestas al pronosticar que los comicios del domingo no resolverán el impasse. Se espera que el Partido Popular sea el más votado, pero quien termine segundo puede resultar clave en caso de que Rajoy no consiga apoyo suficiente para formar un gobierno de coalición o un gobierno minoritario, como ocurrió la última vez. Esto abriría las puertas para que la segunda fuerza política sea la encargada de la formación de un gobierno.

En muchos sentidos, la división de la izquierda es algo evitable. Tanto los socialistas como Podemos admiten que tienen tantos puntos en común que deberían sellar una alianza para evitar que el Partido Popular se mantenga en el gobierno, pero no logran ponerse de acuerdo en la mesa de negociaciones.

Después de las elecciones de diciembre, el nuevo líder socialista Pedro Sánchez convenció a Ciudadanos para formar una coalición de gobierno pero Iglesias se opuso, por lo cual parece poco probable que Iglesias convenza a los socialistas a formar una alianza con Unidos Podemos.

Según Federico Santi, analista español de la consultora de riesgos políticos Eurasia Group, la situación actual “no es buena para los socialistas”.

“Es difícil ser optimista, no solo en torno al futuro inmediato, sino también a mediano plazo”, señaló.

Algunos analistas, no obstante, creen que si las dos organizaciones de izquierda no se pueden poner de acuerdo, queda una sola solución: una alianza entre el Partido Popular y los socialistas. Nunca se ha dado una coalición de ese tipo en España, y Sánchez ya la descartó este año. Pero ya ha habido casos similares en Europa.

“Es demasiado pronto como para dar por muerto al Partido Socialista”, expresó Barroso.