Björk 51 años

Publicado en Dulcineas el lunes 19, septiembre, 2016

Por Julián Ruíz

La historia de la señora Guðmundsdóttir, que ya cumplió medio siglo, no ha estado libre de momentos de dolor y extenuación. Pero por eso también merece ser amada.

La mañana del 4 de noviembre del año 2001, en unos de los palcos del maravilloso Liceo de Barcelona, discutimos Björk y yo sobre la naturaleza de la canción It’s oh so quiet. La estrella islandesa rabiaba. Se había enterado de que la CIA utilizaba esa canción para provocar las confesiones de sus detenidos en Guantánamo. No habían pasado ni dos meses del increíble ataque terrorista a las Torres Gemelas.

Björk no se explicaba que un viejo vals vienés se empleara como módulo sonoro de castigo para prisioneros . Ella había creado una curiosa versión del tema que ya había cantado Betty Hutton, la trapecista de El mayor espectáculo del mundo de Cecil de Mille. El origen estaba en una antigua canción de Hans Lang, que había sido un éxito en la Alemania entonces ocupada gracias a la interpretación de Horst Winter.

Sabía que a Björk podía preguntarle sin recato, porque nos conocíamos desde que retransmití un concierto de su primer grupo, los Sugarcubes, en la sala Jácara, en Madrid. Tanto nos veíamos, que por la época del Liceo me llamaba «the jacket man«. «Björk, ¿por qué no has protestado por el uso de su versión?». Me respondió con cierta rabia, pero con tono de desesperanza: sólo había puesto una demanda en la Embajada de Islandia en Washington. ¿Cómo podría probar que usan su canción en Guantámano? La información aún era confusa, porque otra versión decía que en Guantánamo sólo se escuchaba heavy metal para aterrorizar a los yihadistas.

 

 

La venganza de Guðmundsdóttir

De alguna manera, Björk se vengó de la CIA y los americanos en su profunda e irritante Mouths craddle, construida a partir de unos coros maravillosos. La letra atacaba el racismo y el desorientado sentido patriótico norteamericano que se había impuesto tras septiembre del 2001.

Björk es una vigorosa activista a favor de los «movimientos de liberación», sean del color que sean. Por ejemplo, hizo conciertos gratis para presionar a la Comisión europea en favor de la independencia de Kosovo. Pero esa simpatía por los pueblos oprimidos le ha ocasionado graves problemas. En un concierto en Japón se le ocurrió dedicar en dos ocasiones la canción Declare independece al «oprimido» pueblo de Kosovo. El tema aparecía en su álbum Volta, del año 2008. Al poco, tuvo la ocasión de dar un concierto en Serbia pero le prohibieron la entrada en el país. Ese mismo año actuó en Shanghai y no se le ocurrió otra cosa que cantar y dedicar la canción al pueblo oprimido y asesinado del Tíbet. Gritó incluso «¡Tibet, Tíbet!». El ministro de Cultura chino quiso meterla en la carcel por romper las leyes chinas y «herir profundamente los sentimientos del pueblo chino». Bjork se salvó de la cárcel, pero todavía tiene prohibida su entrada en el país.

 

Declara la independencia

Más tarde, dedicó la canción para pedir la independencia de Groenlandia y las Islas Feroe. Y, por supuesto, el año pasado, de nuevo, utilizó el tema para hacer campaña por la independicen de Escocia. Eso sí, ni una palabra de «Catalonia». A Björk, Barcelona le encanta, le vuelve loca. Cuando hizo el concierto en Liceo fue como un maravillosos paseo por todos sus sueños canalizados a través de su desmesurado amor por los instrumentos de cuerda. No entiende una mágica canción sin violines, violas y cellos.

Otro de los episodios que han marcado a sangre y fuego la vida de Björk fue el terrible episodio de acoso un loco, un maniático llamado Ricardo López. El coco de esta historia, un uruguayo que vívía en Florida, cumplió 21 años el 14 de enero de 1996. Su costumbre era grabar videos sobre su vida. Ese día el video mostraba a Ricardo desnudo, como si pusiera a prueba su complejo, mientras mostraba la construcción de una bomba casera y echaba pestes de la relación del novio negro de Björk de aquellos días, el disc-jockey Goldie.

López había instalado la bomba en un libro que iba a regalar a Björk. El dispositivo estaba preparado para soltar ácido sulfúrico contra Björk, a la que acusaba de haberle «traicionado». El lema que escribió en el artefacto decía: «Soy la persona que cambió tu vida».

Pero el artefacto no pudo mandarlo hasta meses después, porque por el caino quiso cambiar el ácido sulfúrico por «virus del sida», giro que no debió de resultar nada fácil. Finalmente, el 12 de septiembre de 1996, Ricardo López mandó el paquete con el libro-bomba al domicilio de Björk en Londres. Había filmado también su último video, en el que se afeitaba la cabeza, se pintaba de rojo, verde y negro y se suicidaba pegándose un tiro en el paladar. De fondo, suena la canción de Björk I remember you, del mejor álbum de la islandesa, Debut . Un trabajador de limpieza dio el aviso de que algo olía a podrido en el piso de Ricardo. Así se descubrió que había dejado escrito en la pared «Las cintas de video son material terrorista para el FBI».

A la policía de Florida le dio tiempo a contactar con con Scotland Yard y advertir de que la bomba iba de camino por correo normal. Una comisaría del sur de Londres rescató la bomba y la hizo estallar sin complicaciones. Björk se enteró de todo el proceso y ya nunca fue la misma.

Biofilia y decepción

Mucho menos cuando conoció a Matthew Barney, un artista incomprendido que no ha tenido suerte ni escultura ni en fotografía ni como dibujante ni como cineasta. Björk lo conoció en Nueva York, algo después de aparecer en el Liceo. Tuvieron una hija ese mismo año y vivieron juntos en un maravilloso ático en Brooklyn Heights, hasta el año 2013, en que Bjork ya no pudo resistirlo más. Todo el dolor, el desamor y la historia de ambos está reflejada con cierta violencia en su último álbum, Vulnicura, en que Björk parece liberarse de fantasmas vanguardistas y vuelve a crear maravillosas melodías con sus cuerdas tradicionales.

El pasado mes de agosto, tras actuar en un festival de música en Oxford, Björk decidió suspender toda la gira que llegaba justo hasta su cumpleaños, el día de sus 50 años, que caerán la próxima semana. Decía en un comunicado que estaba absolutamente agotada, que este álbum «la había matado» emocionalmente.

Björk escribía:» El reloj interno de este álbum es muy diferente a los otros. incluso vive a su manera. Nació con urgencia y con este final es repentino se me escapa a mi voluntad.» .

Björk asegura que no tiene ancestros esquimales. Pero su cara dice otra cosa. Es morena, menuda como un ser único que se te escapa de la manos. Como ella misma dice: «Cuando canto es como si celebrara el oxígeno que me da la vida».

Feliz cumpleaños, Björk.