Gudrun Burwitz, la princesa del nazismo

Publicado en Dulcineas el lunes 8, agosto, 2016

Gudrun Burwitz parece una típica abuela alemana dispuesta a vivir el resto de los días en calma y paz, junto con sus nietos.

Pero a los 81 años la hija de Heinrich Himmler trabaja diligentemente para mantener encendida la llama nacionalsocialista y para ayudar a los sobrevivientes del régimen a escapar de la justicia, escriben los periodistas del Daily Mail. Himmler era jefe de las SS, las tropas especiales del régimen nazi de Hitler y dirigió, como Ministro del Interior de Alemania, a la policía secreta de la Gestapo Nazi.

En memoria de su padre, Gudrun Burwitz integra ahora un grupo de apoyo llamado Stille Hilfe (Ayuda tranquila), que asiste en materia financiera y legal a ex miembros del régimen nazi. Parece que el grupo se formó en 1951, entre varios ex altos oficiales de la SS y abogados, para «proporcionar apoyo discreto pero activo a los nazis que han perdido su libertad durante la guerra o después de su conclusión y a quienes necesitan ayuda hasta hoy».

El programa se llama «Ayuda Tranquila». Bajo este inocente reclamo podría esconderse un gabinete de ayuda psicológica o una asociación al rescate de personas en apuros. En cierto modo es ambas cosas, pero para beneficiarse de él hace falta una condición imprescindible: ser nazi y parecerlo.

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La hija del «ángel exterminador», es una  anciana de apariencia apacible y pelo blanco que vive en Múnich y que ha consagrado su vida a salvaguardar la memoria de su padre, el jefe de las SS nazis Heinrich Himmler. Quizás por ello un historiador la bautizó como «la princesa del nazismo».

Poco más de 70 años después de terminada la Segunda Guerra Mundial, Burwitz no sólo no ha renegado del legado del ministro del Interior de Hitler y responsable de la Gestapo, sino que dirige una red para asistir en materia legal y financiera a ex integrantes del régimen nazi.

En su declaración de intenciones, el grupo, creado en 1951 por antiguos oficiales de las SS y abogados, se compromete a facilitar «ayuda discreta» a todos aquellos nazis que «han perdido su libertad» y «necesitan ayuda», según explica el diario británico «The Daily Mail» .

Ahora está en manos de la hija de Himmler y, por lo que parece, el toque personal de esta anciana se nota. Los genes del arquitecto del Holocausto han radicalizado el grupo, que funciona también como una asociación en la sombra que «no sólo ayuda a antiguos miembros del Partido Nacionalsocialista, sino que recauda dinero para los movimientos neonazis», explica Andrea Roepke, un experto en este tipo de actividades.

La hija de Himmler trabaja ahora en impedir la extradición de Alemania del holandés Klaas Carel Faber, de 89 años de edad, un ex miembro de las SS en los Países Bajos, culpable por el asesinato a sangre fría de varios judíos indefensos.

Su segunda prioridad es un ex oficial de la SS en Dinamarca, Søren Kamm, que a los 90 años es buscado por las autoridades danesas por crímenes de guerra, que incluyen la ejecución de un director de periódico en Copenhague, Carl Henrik Clemmensen.

Gudrun Burwitz vive en un chalé en Furstenried, un barrio a las afueras de Múnich, con su marido Wolf-Dieter, pero no está dispuesta a dar cuentas a nadie. «Nunca hablo de trabajo. Simplemente hago lo que puedo cuando puedo», respondió a los reporteros del Mail.

Un funcionario del servicio secreto dijo que, aunque Burwitz tiene más de 80 años, «tiene una navaja de la mente». El socorro discreto es dirigido con tenaz entusiasmo por Püppy (muñeca), como llamaban a la hija de Himmler cuando era una bella niña rubia, adorada como una pequeña diosa por los miembros de las SS.

Himmler & Gudrun

El 4 de junio de 1941, cuando Gudrun, hija única de Himmler, se quejó ante su padre porque lo veía poco, el capo de las SS la llevó a dar un paseo por el campo de concentración de Dachau. Fue maravilloso, escribió en su diario, recordando que su padre le mostró perales, cuadros pintados por los prisioneros destinados al martirio y los bien cuidados huertos del campo de exterminio. «Hoy hemos estado paseando por el campo de concentración de Dachau y papá me ha enseñado la huerta donde crecen las lechugas y los cereales. Después hemos visto los cuadros que han pintado los prisioneros. Eran todos muy bonitos. Al final hemos almorzado muy bien». Esto escribió en su diario la pequeñaGudrun, cuando tenía 11 años.

A la niña de pelo rubio le fascinaba la botánica. Quizá por eso no se le ocurrió preguntar a su padre qué hacían tantos hombres y mujeres esqueléticos encerrados entre las altas alambradas que rodeaban Dachau.

Fue la primera y la última vez que Gudrun visitó el interior de un campo de concentración y jamás olvidará aquel entrañable rato que pasó junto a su padre, al que vio muy poco entre los años 1940 y 1944.

Durante esos largos periodos de ausencia, Gudrun recortaba las fotos de su padre que los periódicos alemanes publicaban con frecuencia para pegarlas en su álbum y no olvidar su rostro de lo poco que le veía. La última vez que Grudun vio a su padre, el temible jefe de laGestapo, fue en noviembre de 1944. A partir de entonces, y hasta aquel fatídico día de mayo de 1945 en el que el jerarca nazi se tragó una cápsula de cianuro, la pequeña Püppi, como solía llamarle también su padre, tan sólo habló con él por teléfono en unas cuantas ocasiones.Himmler decidió quitarse la vida dos días después de ser detenido por los soldados británicos.

En su diario, Gudrun recuerda que su padre la llevaba a pasar la Navidad con Hitler y que en los últimos tres años prácticamente hablaba sólo por teléfono con Himmler. Tras el suicidio de Hitler,el jefe de las SS, capturado por los aliados, se suicidó con una pastilla de cianuro.Puppi, que por entonces era una adolescente de 16 años, y su madre, fueron encarceladas por cuatro años en una prisión del sector británico de la Alemaniaocupada.

Después llegó la amnistía y el compromiso de una desnazificación que Gudrun Himmler, por supuesto, no cumplió. Stille Hilfe nació en noviembre de 1951 bajo el manto protector combinado de miembros de la aristocracia alemana y distinguidos personajes de las iglesias católica y protestantes germanas, inspirados por un grupo de ex jefes nazis. Presentada como una organización humanitaria, la fundadora del socorro nazi fue la princesa Helene von Isenburg, quien pidió al papa Pío XII la liberación de 700 altos jefes del Tercer Reich, recluidos en la cárcel bávara de Landsberg. Pío XII prometió ocuparse y envió a monseñor Josef Zabkar, que recibió la lista de los perseguidos. Entre ellos estaba el príncipe de Waldeck-Pyrmont, asistente de Himmler y un pelotón de miembros de los Sonderkommando, los escuadrones de la muerte de las SS que actuaban en la retaguardia alemana en los países ocupados del Este europeo. Entre los fundadores de Stille Hilfefiguraban varios obispos, como el de Colonia y el responsable de Caritas de Alemania.

Gudrun Himmler se casó por entonces con el escritor Wulf-Dieter Burwitz. Tuvieron dos hijos. Puppi se convirtió pronto en el corazón de la organización de ayuda nazi, cuyas redes de socorro se extendieron desde Munich a Roma, Argentina y Sudáfrica ya en los años 50, Gudrun Himmler y sus compañeros no sólo defienden la obediencia debida sino que niegan la existencia de los campos de exterminio y el holocausto de millones de personas.

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