La bruja que “hechizó” a Jim Morrison

Publicado en Dulcineas el viernes 27, mayo, 2016

Patricia Kenneally fue una de las tantas amantes de Jim Morrison, sin embargo, ella encierra una de las claves más importantes en el encumbramiento y posterior caída de uno de los primeros ídolos del rock, el mítico Rey Lagarto.

Patricia Kennealy era una reportera de la revista Jazz and Pop en los 60. También era una de esas grupis obsesionadas con Jim Morrison y esto se incrementó el día que pudo entrevistar al cantante de los Doors. Como buena obsesa estuvo tras la pista del Rey Lagarto durante mucho tiempo hasta que logró hacer contacto con él (en todos los sentidos). Después de algunas noches de sexo casual, se dice que Patricia, cuya otra obsesión era la brujería y la magia negra, emprendió toda una serie de rituales para hacer que Morrison quedara unido a ella para siempre.

Una de las grouppies más famosas de la historia mantuvo un romance de dos años y medio con ella, cuándo era editora en jefe da la revista «Jazz & pop». Gracias a ese trabajo conoció al vocalista de The Doors en 1969 durante una entrevista para dicha publicación y en los meses posteriores fueron amantes.

En mayo de 1970 -según ella- Jim le propuso matrimonio y el 24 de junio se casaron en una ceremonia celta llamada «handfasting». Patricia cambio su nombre legal para incluir el apellido Morrison y paso a llamarse «Patricia Kenneally Morrison» (sigue siendo así en la actualidad).

Entre los actos de hechicería que Patricia practicaba, era poner “pociones mágicas de amor” en su bebida, clavar alfileres en una “vela vudú”, hasta “pintar” símbolos mágicos en las paredes usando las mismas bebidas o cualquier otro, ejem, fluído. Claro, como toda mujer obsesionada también era extremadamente celosa, así que ante las negativas de Jim o sus coqueteos con otras mujeres, Patricia no dudaba en hacer uso de toda clase de armas filosas u objetos puntiagudos para atacar o amenazar al propio Morrison, la gente de los estudios Elektra, sus amigos y hasta a la entonces novia de Morrison, Pamela Courson, a quien Patricia tenía vigilada viviendo con una amiga en un departamento cercano a a la pareja (de ahí la teoría de que Morrison fue asesinado por Kennealy pues hay quienes aseguran haber encontrado una playera ensangrentada el día de su muerte). La leyenda cuenta que después de varios meses de “tórrido romance”, Patricia y Jim se “casaron” en un ritual celta, firmando un documento con su propia sangre y ante testigos de los cuales jamás se ha revelado su identidad.

Esta ceremonia se escenificó por la propia Patricia en la película de Oliver Stone sobre los Doors, en la que ella misma actúa como la sacerdotiza de la ceremonia. Morrison nunca se tomó muy en serio dicho rito y en su testamento estipuló que era soltero y no tenía hijos (ah, porque además Patricia dijo estar embarazada de Morrison pero que había abortado a ese “hijo no deseado”). A pesar de que la ceremonia no tuvo carácter legal, Kennealy añadió el apellido de Morrison a su nombre, de quien decía le había dedicado poemas y se refería a ella como “mi esposa Patricia“.

 Para infortunio de la obsesionada grupi, Morrison sólo tuvo un gran amor: Pamela Courson, a quien le dejó todas sus posesiones materiales. Patricia Kennealy sigue sacando partido de su supuesto matrimonio publicando libros y dando entrevistas a diestra y siniestra.

Según dichos sus dichos, Jim le escribía carta y poemas refiriéndose a ella como «Patricia Morrison» o «mi esposa Patricia», sin embargo, la boda no tuvo validez legal. Además, en su testamento, Jim Morrison le deja todas sus pertenencias a su compañera de toda la vida, Pamela Courson. Incluso en ese testamento, se lee la frase «Soy una persona soltera».

Tras la muerte del Rey Lagarto, Patricia acuso abiertamente a Pamela de haber asesinado a Jim, mediante una sobredosis de heroína porque él «planeaba abandonarla» definitivamente para irse a vivir con ella, quién se hace llamar, «The Lizard Queen» («La reina lagarto» ).

Además de todo esto, Kenneally público en 1992 un polémico libro que contaba su romance con Jim, titulado Strange Days: My Life With And Without Jim Morrison y también participó en la película de Oliver Stone «The Doors» de 1991. Sin embargo, en una entrevista, cuándo le preguntaron acerca de esa película Patricia contestó lo siguiente:

«¿Te refieres al video de música más grande del mundo? Jim Morrison, el hombre que amo el hombre con el que me casé, no está en la película. Lo que ves es grotesco, un bufón, una caricatura que nunca podría haber escrito las inmortales canciones que Jim realizó. Supuestamente era para inmortalizarlo, pero el peor pecado cometido por Oliver Stone es que no le importo que Jim Morrison estaba muerto»

The Doors 1