‘El último baile’, sobre Michael Jordan en Netflix, y otros grandes documentales deportivos

Publicado en Magazine el viernes 6, noviembre, 2020

Se estrenó el 19 de abril en Estados Unidos, y hoy se encuentra disponible en Latinoamérica vía Netflix. ‘El último baile‘, un documental de 10 partes (que hará entregas semanales de dos capítulos), sigue a quizás el mejor basquetbolista de todos los tiempos, Michael Jordan, mientras busca su sexto título de la NBA, en la temporada 97/98.

La narrativa de su último año en el equipo que hizo grande (uno plagado de tensiones y sensaciones de ‘final de una era‘) sirve de punto de partida para repasar la asombrosa carrera del deportista, que empezó 13 años antes, en 1984. En esta trayectoria, así no lo parezca ahora, Jordan vivió altas dosis de derrota (ante los agresivos y sucios Pistons de Detroit) antes de convertir a su equipo en la dinastía indestronable de los años noventas que el documental retrata en detalle.

‘El último baile‘ se apoya en entrevistas con sus colaboradores más cercanos (Scotty Pippen y Dennis Rodman, entre muchos otros), con su entrenador (Phil Jackson, quien acuñó la expresión que da nombre a la producción), con rivales de peso histórico como Larry Bird y fanáticos a muerte como Barack Obama. La producción también echa mano de inagotable material de archivo que, gracias a un gran trabajo de edición, no es menos que fascinante. La crítica lo llama irresistible y lo pone  a la par (si no por encima) de producciones documentales brillantes como O.J. Simpson: Made in America, también de ESPN, que ganó un premio Óscar en 2017.

Michael Jordan, ¿el camino del mejor?  

El deporte de los rebotes, los bloqueos y las clavadas, no escapa al debate eterno sobre quién es el mejor jugador de la historia. Muchos apelan al metódico Bill Russell, pieza fundamental de una generación de Boston Celtics que ganó 11 títulos. Otros postulan a Kareem Abdul-Jabbar y unos cuantos más a ‘Magic‘ Johnson, quienes alternaron su juego brillante para darle gloria los Lakers de Los Ángeles en los años ochenta. Por su parte, las generaciones más jóvenes apoyan la moción de que no ha habido mejor jugador que Lebron James, quien hasta esta truncada temporada seguía encarnando la mezcla perfecta entre duración, potencia y poesía.

Sin embargo, nadie genera el consenso que genera Michael Jordan. Incluso entre seguidores que lo sufrieron una y otra vez. Verlo encestar una canasta definitiva era normal, apreciar sus movimientos. sus ritmos, y sus vuelos por los aires, fue una muestra que bordeó con lo artístico. En el arte de la competencia, al menos, no había rival.  

Con un instinto asesino y un talento desbordante que pulió entrenando sin cesar, Jordan primero se convirtió en una sensación en la Universidad de North Carolina, una institución de peso en el baloncesto universitario estadounidense. Ganó el título colegial, pero, curiosamente, no fue escogido primero en la lotería que asigna turnos a los equipos profesionales para seleccionar los talentos universitarios. Con ese primer lugar, los Rockets de Houston escogieron a Hakeem Olajuwon (mal no les fue, el nigeriano nacionalizado tuvo una carrera excepcional, pero…). Luego, los Blazers de Portland sorprendieron al elegir a Sam Bowie (que hoy solo se conoce por esta razón). Entonces, en el tercer turno, los Bulls de Chicago escogieron a Jordan y se pusieron en el mapa por siempre. 

En sus primeros años con los Bulls, Jordan vivió derrotas duras. Luego se hizo leyenda con seis títulos. Imágen: Netflix

Jordan se convirtió en la imagen que hizo de la NBA una liga globalmente atractiva en los años noventa. También marcó el camino para los atletas en lo que a patrocinios respecta. Su trato con Nike le sirvió para construir su marca y, a la vez, hizo a la compañía de zapatos un fenómeno mundial. Lo mismo se puede decir de Gatorade.

Ahora, este documental abre una puerta inédita. A pesar de ser mundialmente reconocido, de tener una silueta inconfundible que aún distingue a los zapatos deportivos mejor vendidos en el mundo, ‘Air‘ Jordan siempre fue una persona reservada en extremo, que probablemente no hubiera encajado bien en días de redes sociales como los actuales. También tuvo sus dosis de roce, escándalo, sufrimiento, y un empuje in extremis que no siempre lo caracterizaron como una persona grata. 

Todo, parte del relato de un genio como ninguno en el deporte.

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El paso de algunos atletas de seres mortales a héroes o antihéroes; su llegada a la cima, su caída en desgracia; sus logros milagrosos y sus trágicas muertes. Las narraciones documentales sobre deportistas van de lo maravilloso e incluso milagroso a lo trágico. Aquí, algunos ejemplos, entre muchos valiosos.

Vía: https://www.revistaarcadia.com/