Los medios hoy / Traición en agosto

Publicado en Nacional el miércoles 3, agosto, 2016

Por Camila Cienfuegos (nombre clave: Isis)

Al gobierno de EPN no le salen las cuentas, al menos eso nos indican los últimos incrementos a los precios de la gasolina y electricidad. Uno de los típicos problemas a los que se enfrentan los políticos es que realizan promesas a partir de presupuestos deficitarios, sujetos a cambios de última hora que los hacen modificar sus proyectos y programas. El problema con todas esas promesas de cartón, es que al final, para poder subsidiarlas, se recurre al incremento de impuestos a los ciudadanos. Ellos, los políticos, son invulnerables a esos incrementos ¿se imaginan a un expresidente bajar de su vehículo y despacharse gasolina? ¿Verdad que no? Ahora… ¿se lo imaginan pagando la gasolina de su propio bolsillo? Tampoco ¿Verdad?

El incremento a los energéticos traerán consecuencias para todo lo demás: alimentos, transporte, servicios, etc. Pero mientras no se tenga autonomía en la producción de gasolina, no habrá mejores precios para los mexicanos. Es un pésimo negocio hecho por pésimos negociantes: vender petróleo y comprar gasolina.

LOS ILUSOS DEL AYUNTAMIENTO

Por medio de su Secretaría Particular, la esposa del alcalde moreliano: Paola Delgadillo, recibió un mensaje que se le hizo apetecible: convertirse en la ganadora de un premio nacional otorgado por el “Instituto Mejores Gobernantes”; se trata de un premio patito denominado Tonantzin, el cual se otorga a presidentes y/o directores de sistemas DIF. El premio cuesta poco más de 21 mil pesos y se paga con dinero público e incluye el grotesco montaje que a manera de circo, hace ver a los recipiendarios como verdaderos héroes del pueblo, cuando la realidad es que es un premio para tontos.

Pero la señora Paola no es la única inocente que cae con el canto de las sirenas. Hace un par de años, el entonces diputado federal priísta pintado de verde, Ernesto Núñez, también compró el premio, en este caso, el Tlatoani, e incluso presumió que la Universidad de Harvard lo calificaba como uno de los 10 mejores diputados del país.

Alguien debería decirle a estos párvulos políticos que antes de derrochar dinero público para saciar el morbo de sus debilidades ególatras, primero deberían investigar la reputación de dichas preseas. En lo local, hay una versión parecida que se llama “Premios Génesis”.

Es el jugoso negocio de la adulación.