Cinco hábitos que hacen al creativo: un poco de arte y un poco de ciencia

Publicado en Noticias el sábado 23, julio, 2016

Las personas que han hecho realidad grandes proyectos han tenido en común al menos cinco hábitos que todos podemos poner en práctica para incrementar nuestra capacidad creativa. Después de todo, el marketing tiene mucho de creatividad, pero también mucho de ciencia.

Para ser más creativo no hay que seguir ninguna receta mágica, ni siquiera nacer con un don especial, porque la creatividad es una capacidad que todos podemos adquirir con el tiempo si nos esforzamos adecuadamente. De las historias de una cantidad de individuos que han tenido éxito en este sentido, surgen cinco hábitos que podemos incorporar en nuestras actividades.

El estudio de los detalles

Las personas creativas se involucran en los detalles de los problemas que tratan de resolver. Cuando Fiona Fairhurst y su equipo de diseño de Speedo trataban de crear un traje de baño que ayudara a los nadadores a ganar velocidad, estudiaron todo tipo de maneras de reducir las fuerzas de rozamiento. Su diseño se apoyó en muchas fuentes, como la estructura de la piel del tiburón y el uso de materiales elásticos que reducen las vibraciones de los músculos.

Una rutina disciplinada

La imagen común del genio creativo es la de un alma torturada que trabaja por ataques de inspiración en medio de prolongados períodos de conducta autodestructiva. Pero mucha gente creativa es más bien disciplinada. Un caso es el del prolífico autor Stephen King, quien a menudo ha hablado del rol de las rutinas en su trabajo. Escribe todas las mañanas y señala que las rutinas para la creatividad son tan importantes como dormir.

Todo es importante

La peor pregunta que los estudiantes pueden hacer es: “¿Esto vendrá en el examen?”. La respuesta siempre es: “Sí, pero quizá no en este examen”. Nunca se sabe dónde encontraremos la fuente de una gran idea. La inspiración de James Dyson para la aspiradora sin bolsa provino de su conocimiento de los ciclones industriales usados para purificar el aire en los aserraderos. Cuando la curiosidad de Dyson lo llevó a aprender sobre aserraderos, no se imaginó que aquello sería la base de una firma multimillonaria. Una clave de la creatividad consiste en buscar el conocimiento sin preocuparse si será relevante o útil. Constantemente, la gente supone que puede juzgar por anticipado lo que necesita entender y lo que no. En vez de eso, las personas creativas acumulan conocimiento de todo tipo para estar preparadas ante la oportunidad.

Considerar el éxito

Las ideas creativas que llegan a ser exitosas son aquellas que terminan en productos que corresponden a su tiempo; en otras palabras, las personas creativas deben entender tanto los aspectos técnicos de su oficio como el contexto en el que viven. Por el lado técnico de la innovación, Steve Jobs era un maestro en comprender el rol del sistema. El iPod no fue el primer reproductor de MP3 en el mercado, pero Jobs pensó profundamente en el usuario y en las situaciones en que el iPod sería utilizado; esto lo condujo al desarrollo paralelo de iTunes, que convirtió al iPod en un verdadero dispositivo para “enchufar y escuchar” (plug-and-play).

Delegar no es abandonar

Cuando se analizan historias de creatividad, es fácil dejarse seducir por la persistencia. James Dyson no sólo se inspiró en fuentes muy diversas, sino que pasó años trabajando en el prototipo de la aspiradora Dyson original. Sin embargo, existe el peligro de concluir que la gente creativa se aferra a cada idea para desarrollarla hasta el final. Los economistas tienen el concepto de costo hundido, que es el tiempo, la energía y el dinero invertidos; que un proyecto se abandone no significa que quedará desperdiciado.

La creatividad no es ninguna ciencia, pero…

A pesar de que la mayoría la relaciona con el genio artístico, la creatividad tiene mucho de método científico: observación, investigación y disciplina. En publicidad, sin ir más lejos, cada producto es lanzado luego de un largo proceso de análisis de mercado y planificación estratégica, donde entran en juego no sólo la psicología del consumidor, sino también el contexto económico-social y geográfico, antecedentes y competencia, además de muchas otras variables que preceden al propio trabajo del “creativo” —llámese redactor, director de arte o diseñador. Por lo tanto, si bien la publicidad no entra en el segmento de las ciencias exactas, constituye un factor decisivo para el éxito de una idea o un proyecto determinados.