¿El Pillo o La Cañona? Pasamos la noche en el CañaFest 2019

Publicado en Noticias el domingo 24, noviembre, 2019

Los españoles no imaginaban que al llegar al caribe y explotar la producción de caña local estarían creando una de las tradiciones más antiguas de Morelia. No lo sabían porque llegaron a saquear y, además, ni siquiera sabían que nuestro territorio existía. Por eso cuando se camina por los pasillos del cañafest 2019 no se sienten aires históricos que remitan a la conquista. Lo que sí se siente es un fuerte olor a pueblo, la gran reunión mensual de todo tipo de moreliano. 

Aquí hay gente del centro, de la independencia, de las tenencias, de la chapultepec, de altozano, de villas, de la etapa tres de san juanito, de la obrera y quizá hasta de tarímbaro. El cañafest obliga al cuerpo a comportarse de otra manera: caminar a paso de pingüino, alzar la vista para leer ofertas, detenerse a ver los juegos mecánicos, estirarse para entender los por precios de botanas y frenarse a pedir cañas en dos locales claves. 

¿El Pillo o La Cañona? 

Para todo moreliano es una costumbre en la mesa familia el debatir sobre si las mejores cañas las tiene La Cañona o El Pillo. Estos dos negocios han revolucionado la manera en la que se venden cañas en el planeta. Con pocos días para venderlo todo, tienen hasta quince personas trabajando, una junto a la otra, para sacar los pedidos en menos de un minuto. El Pillo incluso ha ofrecido otro nivel de experiencia poniendo una calcomanía de su negocio en la bolsa. Si vas a andar por ahí mascando caña, que se sepa que es de ellos. 

La Cañona se sirve más del humor y la camaradería para seducirte. Sus trabajadores te invitan caña fresca para que vayas probando y te convenzas. Las bolsas van desde los treinta pesos hasta los noventa. Pero además ambos negocios se pelean por quién las prepara mejor: mientras unos te presumen su nivel de picor y suavidad de la caña, los otros han metido química en su jugo de caña base. Hay otros negocios, pero el moreliano sabe a dónde apuntar su primer trayecto cuando entra al cañafest. 

Por fin, el suelo limpio… 

Otro dato a destacar es que el piso de la plaza Morelos ya no está tapizado de cañas masticadas y grises. Mientras el planeta sufre los peores golpes del cambio climático, los morelianos han dado cátedra de cómo mantener limpia su ciudad exigiendo bolsas de plástico para escupir ahí todos los restos. Lo que antes parecía una masacre al sector de la caña de azúcar es hoy un piso libre para caminar sin lastimarse los tobillos. Las personas de limpieza son las que más lo agradecen: llegaban a barrer toneladas de basura en un solo día. 

Para ofrecer una experiencia nueva, los locales alternativos de caña se renuevan. Puedes pedir cañitas bien picadas para que no te truenen los brackets, pedirlas con polvos nuevos como uva, mango, tamarindo y hasta una mezcla que nunca nos supieron decir que era: el polvo spider-man. Otros negocios te prometen cañas light, es decir, sin azúcar (aunque es bastante incierto, ya que de esta planta se extrae históricamente el azúcar de mesa). 

El tour perfecto para las cañas 

Si es tu primera vez en uno de los mejores festivales gastronómicos del continente americano, te recomendamos esta ruta express: 

-Ve por unas cañitas de 50 pesos a El Pillo.
-Lánzate por unas gorditas de nata (todas son igual de ricas, así que no importa el local).
-Aparta tu lugar para los futbolitos y echa una reta de 5 pesos por victoria.
-Pide tu carta en la lotería local y muy atento para ganarte una jarra de plástico.
-Prepara el tino en los juegos de tiro al blanco (un buen peluche te espera). -Ve por otra ronda a La Cañona (si estas valiente, pide de las picosas).
-Siéntate a comer unas enchiladas, justo frente al templo de San Diego.
-Intenta ganar una alcancía de un minion mal pintado en los juegos de canicas.
-Tómate tu foto de a diez pesos en un llavero de corazón.
-Súbete a al menos dos juegos mecánicos para sentir la emoción de salir vivo de una máquina que no ha sido verificada por sus condiciones de seguridad.
-Haz una reverencia al salir del cañafest y espera un año más para sentirse feliz.