Rechazo a la Ley 3 de 3: ¿a qué le teme Chon Orihuela?

Publicado en Perspectiva el domingo 19, junio, 2016

Por Camilo Luciano André 

El PRI y su partido instrumental, el Verde Ecologista, rechazaron la aprobación de la Ley 3 de 3 en México.

Palabras más, palabras menos, una cosa es clara: el PRI-PVEM frenó la transparencia y consolidó la corrupción. No es raro si se mira la historia reciente, la anterior y la añeja del Revolucionario Institucional: el PRI sigue más fiel que nunca a sus principios. Y la impunidad es uno de ellos.

El rechazo a la Ley 3 de 3 es tema no menor por al menos dos razones. Primero, se trataba de una iniciativa proveniente de la ciudadanía, concebida y redactada por ciudadanos, y que logró entrar al Senado tras obtener las más de 120 mil firmas ciudadanas que se requieren.  Segundo, se trataba de una ley que abonaría verdaderamente a compartir la corrupción institucionalizada en el país.

En pocas palabras: el bloque PRI-PVEM traicionó a la ciudadanía y avaló que la relación entre el dinero y la política siga siendo un cochinero.

Cocaína y dólares

El tema es nacional, pero también pega directamente a Michoacán. Dos senadores por Michoacán, Rocío Pineda y Ascensión Orihuela, se negaron a la ciudadanía y a la transparencia. A ella, a Pineda, la dejamos fuera por intrascendente.

El caso de Orihuela es elocuente: se trata de un cacique local bajo sospecha permanente de vínculos con el narcotráfico.

Acusar a un senador en ejercicio de corrupción, falta de transparencia, o siquiera de ser sospechoso de ello, es asunto serio. Para avalarlo se necesitan argumentos y hechos concretos.

Vamos a los argumentos y los hechos concretos.

En 2015, en plena campaña electoral por la gubernatura del estado, comenzaron a salir a la luz viejos datos que apuntaban a la relación de Orihuela Bárcenas con la delincuencia organizada.

“Queda registrado y monitoreado por el Departamento del Tesoro de EU que Ascensión Orihuela Bárcenas ha lavado dinero, en cuyo caso se han usado bancos de Chicago, Illinois, donde se confirmó que el titular de esta cuenta es pariente de Ascensión Orihuela, y el ICE ha sido advertido de la investigación para encontrar la fuente del flujo de dinero, hacia EU…”, dice un informe de la DEA, exhibido en Excélsior por la columnista Yuridia Sierra el día 5 de junio de 2015.

Pero las sospechas tienen larga data. El 3 de mayo de 1999, Excélsior publicó un reportaje donde se exhiben los presuntos vínculos de Chon, en ese tiempo senador, con Héctor Luis Palma Salazar, entonces capo del cártel del Pacífico.

El 12 de mayo de 2015, en plena campaña por la gubernatura de Michoacán, Excélsior reflotó su propia investigación. Esta indica:

“(La investigación) refiere que en el rancho Las Azaleas, propiedad de Chon Orihuela (…) el político convivía con El Güero Palma en reuniones en las que también acudían representantes de la PGR de Zitácuaro, de la Policía Federal de Caminos y de autoridades estatales y municipales”.

“En la propiedad de Orihuela planeaban, según testigos, la bajada de aviones procedentes de Colombia o cómo proteger cargamentos de mariguana provenientes de otras regiones de la entidad para ser enviadas a la Ciudad de México y de ahí a la frontera norte”

“El reportaje incluye fotografías donde Ascención Orihuela aparece con Carlos Beltrán Villafaña, supuesto abogado de conocidos narcotraficantes de finales del siglo XX, como  Avelino Valdovinos Rubio, Jesús El Choche Carbajal y Antonio Avilés Sánchez, El Pelusa. La gráfica había sido publicada el 5 de abril también de 1999 en el ya desaparecido periódico La Opción de Michoacán”.

“El ahora candidato del PRI al gobierno de Michoacán utilizó a finales de 1995 sus influencias para liberar a Juan Orihuela Garduño, supuestamente pariente de Chon, involucrado en el accidente de un avión cargado con cocaína y dólares”.

Por esa misma época -20 de mayo de 2015- el periódico nacional El Financiero fue más allá: “Investigación relaciona a ‘Chon’ Orihuela con ‘La Familia’ y ‘El Chapo’”. Otros medios nacionales como Proceso y El Informador también dieron cuenta del hecho.

El manto de silencio

Los que rechazaron la iniciativa ciudadana por la transparencia han intentado justificarse mediante enredados argumentos. El propio Chon exhibió el día XXXX, en su cuenta de twitter, aseguró:  “Mis compañeros del @Senado_PRI y su servidor, votamos A FAVOR de la #Ley3de3. ¡Qué no te engañen!”.

Pero el senador miente. O tergiversa los hechos, que para el caso es lo mismo. Y sabe que miente.

Para entender por qué miente, por qué la ciudadanía siente indignación de que el PRI haya rechazado la Ley 3 de 3 y por qué los priístas aseguran que sí aprobaron la transparencia hay que ir a los detalles.

El artículo 10, fracción XIV de la iniciativa ciudadana “Ley 3 de 3” indicaban que los servidores públicos, integrantes de equipos de transición, candidatos y personas electas para el desempeño de un cargo público y que manejen recursos públicos tienen la obligación de:

“Presentar con oportunidad y veracidad las declaraciones de situación patrimonial, de intereses y de impuestos en los términos establecidos por las leyes. Las declaraciones a que se refiere esta fracción estarán disponibles al público, con excepción de los datos que sean estrictamente personales, así calificados por la ley de la materia”.

En cambio, la ley aprobada dice:

“Artículo 29. Las declaraciones patrimoniales y de intereses serán públicas salvo los rubros cuya publicidad pueda afectar la vida privada o los datos personales protegidos por la Constitución”.

¿Y?

Que los datos que los personajes públicos podían ocultar ya no estarían normados por una ley específica, sino por la propia Constitución, mucho más amplia a la hora de salvaguardar el derecho a la privacidad.

En otras palabras: un entresijo legal que permite que cualquier senador, diputado, funcionario o autoridad eche mano a la Constitución para no entregar sus datos. Y quienes aprobaron esa propuesta, entre ellos Pineda y Orihuela, son personas acostumbradas a moverse en los entresijos legales del Congreso y de todo el país. Sabían perfectamente lo que estaban haciendo.

Así, en la práctica la nueva ley dejó a la voluntad del sujeto obligado si se publican o no las declaraciones patrimoniales y de intereses; peor aún, dejó fuera la publicidad de la declaración de impuestos.

Para reparar tamaña barbaridad y conformar un poco a una ciudadanía ya harta (el debate en el Senado se transmitió en vivo por Periscope y a esa altura las redes sociales hervían), hubo una nueva propuesta: hacer obligatorias las declaraciones del sujeto obligado, su cónyuge y dependientes económicos en su caso.

La propuesta fue rechazada con 51 a favor (PAN-PRD) y 59 en contra (PRI-PVEM). Entre estos últimos, Pineda y Orihuela. Y ese fue el fin de la historia.

Hoy, en México, un trozo de la impunidad y la corrupción continúa y el PRI la avala. Si aprobaba la Ley 3 de 3 -la original, la de los ciudadanos, no el engendro en que la convirtieron después- Chon Orihuela pudo esgrimir que el sí trabaja por la transparencia y dar una bofetada en la cara a todos quienes lo criticamos. No lo hizo. Desperdició la oportunidad histórica de dar un paso adelante y, por el contrario, salió peor que antes. Y ahora que se calle y aguante.

Tras este análisis hay una verdad que se instaló en la mente de este y varios otros columnistas, que se instaló en el imaginario michoacano y mexicano y que es la que vale.

Esa verdad es una y es evidente: Ascensión Orihuela tiene fuertes vínculos con el narco y no desea que se le investigue. Y el resto es música.

Otra cosa está clara: quienes vivimos en Michoacán podemos respirar un poco más tranquilos de saber que Chon no ganó la gubernatura. Por un rato, al menos por un rato, lo tendremos lejos.